Emilia. Sí..., sí..., y lo digo...; pero precisamente...
Manuel. Precisamente qué...
Emilia. ¡Que para una vez que estaba yo contenta de ser ministra!...
Manuel. Si tú no eres vanidosa... ¡No parece sino que tú necesitas que yo sea ministro para lucir..., para... ¡Ah, vamos!...; ese vestido de París..., el capricho de lucirlo pasado mañana...
Emilia. ¿Qué quieres? ¡Estaba tan ilusionada!...
Manuel. ¡Que no tendrás ocasión![29.1]... En cualquier baile...
Emilia. No es de baile[29.2]... es de comida...; ése es su chic, que no sirve más que para comida, y para comida en Palacio.
Manuel. ¡Y en honor de un príncipe persa!... ¡Tanto quieres puntualizar!... ¡No sé qué especialidad puede tener un vestido para no servir más que en ocasión determinada!
Emilia. ¡Qué quieres!...; éste es así..., y mi capricho es lucirlo en esta ocasión... ¿Por qué tú tenías tanto afán en ser ministro en este Gobierno más que en otros? Recuerda...
Manuel. Sí, salgo por amor propio...