Crispín. Mi señor no es de muchas palabras; pero, como veis, esas pocas son otras tantas sentencias llenas de sabiduría.

Arlequín. En todo muestra su grandeza.

Capitán. No sabéis cómo conforta nuestro abatido espíritu hallar un gran señor como vos, que así nos considera.

Crispín. Esto no es nada, que yo sé que mi señor no se contenta con tan poco y será capaz de llevaros consigo y colocaros en tan alto estado...

Leandro. (Aparte a Crispín.) No te alargues en palabras, Crispín...

Crispín. Mi señor no gusta de palabras, pero ya le conoceréis por las obras.

Hostelero. (Saliendo con los Mozos, que traen las viandas y ponen la mesa.) Aquí está el vino... y la comida.

Crispín. ¡Beban, beban y coman y no se priven de nada, que mi señor corre con todo, y si algo os falta, no dudéis en decirlo, que mi señor pondrá orden en ello, que el hostelero es dado a descuidarse!

Hostelero. No por cierto; pero comprenderéis...

Crispín. No digáis palabra, que diréis una impertinencia.