Polichinela. ¿Y dices que es tu amo y así le sirves?

Crispín. ¿Lo extrañas? ¿Te olvidas ya de cuando fuiste criado? Yo aun no pienso asesinarle.

Polichinela. Dices bien; un amo es siempre odioso. Y en servirme a mí, ¿qué interés es el tuyo?

Crispín. Llegar a buen puerto, como llegamos tantas veces remando juntos. Entonces tú me decías alguna vez: Tú que eres fuerte rema por mí... En esta galera de ahora eres tú más fuerte que yo; rema por mí, por el fiel amigo de entonces, que la vida es muy pesada galera y yo llevo remado[70.1] mucho. (Vase por la segunda derecha.)

Escena VIII

El Señor Polichinela, Doña Sirena, la Señora de Polichinela, Risela y Laura, que salen por la primera derecha.

Laura. Sólo doña Sirena sabe ofrecer fiestas semejantes.

Risela. Y la de esta noche excedió a todas.

Sirena. La presencia de tan singular caballero fue un nuevo atractivo.

Polichinela. ¿Y Silvia? ¿Dónde quedó Silvia? ¿Cómo dejaste a nuestra hija?