Señora de Polichinela. ¡Ved! Sin duda dijo alguna impertinencia, y el caballero ya deja la mano de Silvia, y se retira cabizbajo.

Laura. Y el señor Polichinela parece reprender a vuestra hija...

Sirena. ¡Vamos, vamos! Que no puede consentirse tanta tiranía.

Risela. Ahora vemos, señora Polichinela, que con todas vuestras riquezas no sois menos desgraciada.

Señora de Polichinela. No lo sabéis, que algunas veces llegó hasta golpearme.

Laura. ¿Qué decís? ¿Y fuisteis mujer para consentirlo?

Señora de Polichinela. Luego cree componerlo con traerme algún regalo.

Sirena. ¡Menos mal! Que hay maridos que no lo componen con nada. (Vanse todas por la primera derecha.)

Escena IX

Leandro y Crispín, que salen por la segunda derecha.