Crispín. ¿Y quién sino él podía tener interés en ello? Su hija ama a mi señor; él trata de casarla a su gusto; mi señor estorba sus planes, y el señor Polichinela supo toda su vida cómo suprimir estorbos. ¿No enviudó dos veces en poco tiempo? ¿No heredó en menos a todos sus parientes, viejos y jóvenes? Todos lo saben, nadie dirá que le calumnio... ¡Ah! La riqueza del señor Polichinela es un insulto a la humanidad y a la justicia. Sólo entre gente sin honor puede triunfar impune un hombre como el señor Polichinela.

Arlequín. Dices bien. Y yo en mi sátira he de decir todo eso... Claro que sin nombrarle, porque la poesía no debe permitirse tanta licencia.

Crispín. ¡Bastante le importará a él de vuestra sátira!

Capitán. Dejadme, dejadme a mí, que como[79.1] él se ponga al alcance de mi mano... Pero bien sé que él no vendrá a buscarme.

Crispín. Ni mi señor consentiría que se ofendiera al señor Polichinela. A pesar de todo, es el padre de Silvia. Lo que importa es que todos sepan en la ciudad cómo mi amo estuvo a punto de ser asesinado; cómo no puede consentirse que ese viejo zorro contraríe la voluntad y el corazón de su hija.

Arlequín. No puede consentirse; el amor está sobre todo.

Crispín. Y si mi amo fuera algún ruin sujeto... Pero, decidme: ¿no es el señor Polichinela el que debía enorgullecerse de que mi señor se haya dignado enamorarse de su hija y aceptarle por suegro? ¡Mi señor, que a tantas doncellas de linaje excelso ha despreciado, y por quien más de cuatro princesas hicieron cuatro mil locuras!... Pero ¿quién llega? (Mirando hacia la segunda derecha.) ¡Ah, Colombina! ¡Adelante, graciosa Colombina, no hayas[80.1] temor! (Sale Colombina.) Todos somos amigos, y nuestra mutua amistad te defiende de nuestra unánime admiración.

Escena II

Dichos y Colombina, que sale por la segunda derecha, o sea el pasillo.

Colombina. Doña Sirena me envía a saber de tu señor. Apenas rayaba el día, vino Silvia a nuestra casa, y refirió a mi señora todo lo sucedido. Dice que no volverá a casa de su padre, ni saldrá de casa de mi señora más que para ser la esposa del señor Leandro.