—Ya sabes que tengo unas dehesas en la Mancha. Pues, entre investigadores y denuncias... nada, que me quieren cobrar doble contribución de la que pago... ¡Y no me da la gana!

—Pero, ¿con razón?

—Nunca hay razón para cobrar tanto. Claro que... en realidad debía pagar más... pero ¿quién paga lo justo? Nadie.

—¿Y qué te dijo el ministro?

—Medias palabras. No podía ser explícito; pero comprendí que todo se arreglaría. ¿No ves que en su distrito, si yo quiero, no saca el gobierno ni un voto?

—En fin, que te saldrás con la tuya.

—Cabal. Pagaré lo que hasta aquí.

—Y luego ¿dónde fuiste?

—De allí salí a las cuatro y media. Me encontré en la calle a Pignorate y estuvimos un rato largo hablando de negocios.

—¿Qué negocios?