—¿No entiende Vd., o no quiere entender? Don José va a ser trasladado en breve a la casa elegida por su hijo. Esas señoras resolverán lo que estimen oportuno.
—En plata; que su amigo de Vd. arroja a la calle a su madre y a su hermana.
—Quien se hace cargo de don José, para que al menos muera tranquilo y entre sábanas limpias, soy yo; ¿se entera Vd.? y a mí no me acomoda cargar con más gente.
—¿Sabe Vd. la responsabilidad que contrae?
—No he venido a pedirle a Vd. consejo, sino a decirle que, tan pronto como sea necesario, sacaremos a don José de la casa de la calle de Botoneras, y que, a partir de ese momento, Pepe renunciará a cuanto hay allí, excepto la cama de su padre y algunos otros trastos. De todo lo demás, que disponga doña Manuela.
Calló Millán, esperanzado con que el cura, viéndose en la obligación de amparar a las dos mujeres, se brindase a darlas consejos de prudencia; pero lejos de esto, sonrió, fingiendo calma, para exasperar a su interlocutor, y dijo:
—De modo que Vd. ha venido a notificarme la expulsión de mi madre y de Leocadia. ¡Cómo ha de ser! ¡No imaginé que ese infeliz se atreviese a tanto! ¡Dios le perdone! Yo me hago cargo de ellas. Es decir, a mi madre, que ya es vigilanta de los talleres de esta hermandad, haremos que se le disponga aquí el cuarto a que tiene derecho. La Religión acoge a los maltratados por la impiedad. En cuanto a Leocadia, veré si consigo la protección de estas santas mujeres... El Señor no nos abandonará... Diga Vd. a mi hermano que lo que hace no tiene perdón de Dios. ¡Este es el resultado de sus ideas y de su falta de creencias!
—Dejémonos de recriminaciones, y vamos a ver si la buena voluntad de todos enmienda los yerros pasados. ¿Cree Vd. que pueda ponerse aún remedio al mal?
—¿No viene Vd. a decirme que mi hermano se desentiende de mi madre y de Leocadia?
—Ya que ha sido Vd. autor del daño, intente Vd. algo para aminorarlo. ¿Quiere usted aconsejar seriamente a doña Manuela que no olvide los deberes de su situación, que cuide de su casa y su marido, en fin, que vuelva a ser la buenísima mujer que fue siempre? Reflexiónelo Vd... y evitará grandes desgracias.