—¿Le ha puesto candado a la boca, «Mamita»?

—Sí; y he perdido la llave—respondió ella sonriendo.

—Yo sé dónde está—replicó el mozo.

—¿Dónde?

—Dentro de su corazón; y si usted me lo permite yo entraría a sacarla.

Ruborizóse Ubaldina y respondió con visible emoción:

—No sé cómo iba a entrar...

—De la única manera como se entra en un corazón de mujer: con la ganzúa del amor...

Rómulo también habíase sentido emocionado extrañamente, cual si advirtiera recién que la frívola camaradería se hubiese transformado en un sentimiento más hondo...