—¿Los dos caños están cargaos con bala?
—¡Los dos!—respondió con aspereza el viejo; y luego, por natural sentimiento de bondad, agregó dulcificando el acento:
—Tené cuidao...
Ella se fué hacia las habitaciones de la estancia, y don Fidel penetró en el galpón. Un peón le ofertó de inmediato un «amargo» que el estanciero, con el gañote seco, aceptó. Tomando un banquito, se sentó, en la rueda, cerca del fogón. Y mientras chupaba el mate, dijo:
—Anduve recorriendo... En el bañao de las cruces encontré una vaca bragada, muerta y medio podrida, sin sacarle el cuero...
—Yo la vide, patrón,—respondió el capataz;—murió de grano malo y por eso no mandé cueriarla...
El estanciero, sin dignarse mirar ni responder al descargo de su subalterno, continuó:
—En la majada del Bajo Chico vide sinnúmero de ovejas señal horqueta del vasco Ismendi.
Pacíficamente, el capataz explicó:
---Jué un entrevero causao por la lluvia el domingo, que voltió un lienzo 'e alambrao y pa fin de apartar yo le he dao rodeo a Ismendi mañana a las cinco 'e la mañana...