—¿No hace mucho que vivís aquí, señorita?
—No señor; seis semanas, más o menos.
—¿Y dónde vivíais antes de venir al Pavol?
—En el Zarzal; una quinta espantosa, con una espantosa tía que ¡gracias a Dios! ha muerto.
—En todo caso, vuestro nombre señorita es de los más conocidos; en 1423 había un caballero de Lavalle que se parapetó en el monte de San Miguel.
—¿Sí? ¿Y qué hacía allí ese caballero?
—Defender el monte atacado por los ingleses.
—¿En lugar de bailar? ¡Qué tonto!
—¿Tratáis así, señorita, a vuestros abuelos y al heroísmo?
—¡Mis abuelos! ¡Nunca he pensado en ellos! y del heroísmo se me da un bledo.