—Sí—le respondí en un tono tan brusco como el de Susana.

—¿Os divertisteis la otra noche en casa de los C?...

—No.

—Sin embargo, me pareció una fiesta brillante. ¡Qué lindo vestido llevabais! ¿Os gusta el azul?

—Puesto que lo uso...

El señor de Le Maltour tosió levemente, para darse valor.

—¿Os gustan los viajes, señorita?

—No.

-Es sorprendente. Os hubiera creído de carácter emprendedor y viajero.

—¡Qué idiotez! ¡Tengo miedo a todo!