—De ningún modo.

Mi tío hizo una ligera mueca.

—Eso es franqueza, o yo no entiendo jota. ¿Y por qué estás tan pálida?

—Porque me muero de miedo, tío.

—Miedo, y ¿de qué?

—Marchamos tan rápidamente. ¡Es espantoso!

—Comprendo; es la primera vez que viajas. Tranquilízate, no hay ningún peligro.

—Y mi prima, tío, ¿está en el Pavol?

—Por cierto, y está muy deseosa de conocerte.

Dirigiome mi tío algunas preguntas acerca de mi tía, y de mi vida en el Zarzal; luego tomó un diario y no abrió la boca hasta llegar a V***.