Su ingenio ático, parece que es muy bien recibido de las augustas personas, y entre el monarca y él han cruzádose muy donosas composiciones, que es fama que también al nuevo Rey entiéndesele muy lozanamente de achaque de rimas. Y antes le parece mejor una academia de poetas que un Consejo de Estado.
Ahora que el tal usía vese en alto y tan por los suelos a los que tres años atrás estaban por las nubes, dijérase que maneja la enconada sátira con más crueldad y acierto de la que había por costumbre. Como no ve ya en lontananza el destierro, no hay freno que valga a contenerle.
Cada infelice que sale de los límites de la Corte por la desgracia del Rey, lleva como cédula o pasaporte la consiguiente diatriba del señor don Juan.
Es de leer la que dicen que asestó al derrumbado duque de Uceda cuando salía para el lugar de su patrimonio con orden de no salir de él:
«El Anti-Pablo, a mi ver,
fundó, si bien no sé cómo,
en humo lo mayordomo
y el viento lo sumiller.
Hoy polvo, Nabuco ayer;
¡ved lo que en el mundo pasa!
pero a ninguno traspasa
ver en tan mísero paso,
al que de nadie hizo caso
y de todos hizo casa.»
En esto paréceme que hace harto mal S. E., por delincuentes que fueren los zaheridos; al fin y al cabo bastante pena tienen con haber caído en desgracia, y arrastrar su humillación ante las mismas gentes que antes fueron testigos o víctimas de su despotismo.
Diz que han sido famosas las fiestas de la proclamación del nuevo soberano, y que en su panegírico y encumbramiento ha empleado don Juan tan diestramente la péñola, cual sabe hacer uso della en los vejámenes.
¿Por qué no le tocará Dios en el corazón y se arrepentirá de tan terribles burlas? Demás que entiendo yo (aunque bien se me alcanza que es cosa de todo punto imposible, por ser muy humana) que nadie había de señalar las faltas y defectos de los otros, sin reconocer y corregir antes los suyos.
A la postre, a los 21 de Octubre, inauguróse el capítulo de justicia de este reinado con la muerte en patíbulo de don Rodrigo Calderón. (Lamentable suceso, que tampoco presencié y dello me huelgo.)
Diz que ha muerto muy distinto de como vivió, y en todo arrepentido de su pasado.