Rosa.
¿Á qué te acaloras?... ¿Qué consigues con acalorarte y con maldecir de la gente?
Juan José.
¿Qué consigo?... (Con acento amenazador.) ¡Enterarme de que no es justo que un hombre trabajador se quede sin trabajo; enterarme de que no hacen bien los que me lo niegan; saber que cuando me quejo llevo razón! ¿Te parece poco?... ¡Pues ya es algo!...
Rosa.
¿Algo? (Sin comprender.)
Juan José.
Más que algo, mucho.
Rosa.
No te entiendo.