Rosa.
(En la misma actitud y con tono de súplica.) ¡Juan José!...
Juan José.
¿Conque tienes miedo?... ¡Claro! ¡La sorpresa! (Con ira reconcentrada.) ¿Cómo ibas á pensarte, que yo, condenáo á ocho años de presidio, iba á venir, así, de pronto y á entrar en tu casa y á echarte en cara el mal que me has hecho?... ¿Cómo ibas á pensarlo?... (Con amenazadora calma.) ¡Pues he venido; ya lo ves!
Rosa.
¡Has venido!...
Juan José.
¡Sí! (Cogiendo á Rosa por el brazo y obligándola á que se vuelva hacia él.) ¡Vamos, vuélvete de frente pa mí! (Con cólera.) ¿Sabes á qué he venido?
Rosa.
(Con terror.) ¡Oh!... ¡Por caridá!