¡Si era verdad!...

Juan José.

¿Qué harías?

Andrés.

Muy sencillo. Á él nada; porque bien miráo, nadie tiene la culpa de que sea mala la mujer que vive con uno. Á ella sí; á ella, cogerla por el moño y madurarla las costillas con un garrote, y abrirle la puerta y darle dos patáas y ponerla al fresco y quedarme tan fresco.

Juan José.

¡Yo, dejar á Rosa!...

Andrés.

Si te engañaba, ¿por qué no? ¿Has firmáo escritura pa vivir con ella hasta que te entierren?

Juan José.