Es...
Isidra.
(Interrumpiéndole.) Agradecimiento, sí, señora; porque sólo agradecimiento le tienes ya. ¿Crees que yo me chupo el dedo?... Pues no; yo sé de alguien que no te disgusta, y te ha ido interesando poco á poco, y metiéndose en tu sentir. (Como respondiendo á una señal negativa de Rosa.) No me hagas señas de que no, porque es verdad. ¿Quieres que te lo nombre? Paco.
Rosa.
No; no suponga usté...
Isidra.
(Interrumpiéndole.) ¡Ese sí que es un hombre cabal y buen mozo, y dispuesto á cuanto sea menester por gustarte!... Sólo que tú, con tus desprecios y con tus repulgos, acabarás por aburrirle y hacer que se canse de tí.
Rosa.
(Con orgullo.) ¡Cansarse!... Apueste usté que no. ¡Como yo quisiera!...
Isidra.