—Amor no quiero como tu me amas;
¡Sorda a mis ayes, insensible ruego!
Quiero de mirtos adornar con ramas
¡Un corazon que me idolatre ciego!
¡Quiero abrazar una deidad de llamas!
¡Quiero besar una mujer de fuego!
Al recitarlos, la luz de la inspiracion iluminaba su semblante i abrillantaba su mirada, i el carmin del rubor, sonrosaba el rostro de Berta.
Sonó entre tanto el momento de una revelacion arrancada al pasado.
—¿Con que es imposible mi amor?.... repitió por última vez.