—En nombre de mi muerte te lo pido, contestó Gabriel imperiosamente. ¡Quiero en presencia de Dios perdonar a ese padre desnaturalizado!
Despues de un momento de silencio queria ella desplegar los labios i.... enmudecia.
—¡Hijo del alma! profirió por fin, esa revelacion importa un negro i estéril baldon.
Era negro en efecto.....
—Señora, repuso aquel, ¡hai mas baldon en cometer un crímen que en confesarlo! ¿El nombre de mi padre?.... Un sollozo fué su única respuesta.
—¡Habla! ¡habla! ¿El nombre de mi padre?
Ocultando Raquel el rostro abochornado como herido por el remordimiento, murmuró levemente:
—Un negro peluquero....
En efecto, un negro peluquero dió a beber a un esposo el mas amargo de todos los venenos: la traicion; arrebató a una mujer su mas valioso tesoro: la honra; i trajo al mundo a un desgraciado que debia sufrir el mas supremo de los suplicios: la muerte. ¿Por qué?... Por que "entre rizo i rizo supo prender un corazon" como decia un brillante escritor puertorriqueño.[1]
[1] Eujenio Maria de Hostos.