"La revolucion de Cuba es una sombria trajedia que se desenvuelve ante la fria espectacion de un mundo estóico, i en la que, mientras el bravo isleño cruza su espada con el enemigo i quema sus cartuchos en el mas completo aislamiento, el gabinete de Washington, de lo alto de la Casa-Blanca, i los pueblos vecinos desde el fondo del golfo de Méjico, contemplan impasibles ese siniestro espectáculo, como si se tratase de las cambiantes luces de los fuegos de Bengala, al mismo tiempo que las diferentes secciones del continente de Bolívar i San Martin, miran a la isla que está jugando sus destinos, con la serenidad del que divisa una roca atlántica batida por la tempestad!.."

"Ahora bien, hubo en esa trajedia sombria, de que acabamos de hablar, un personaje que descollaba, en la escena, llevando en su corazon el ardiente sol los de trópicos; un personaje que hasta ahora se le contempla aun al través de la distancia, i envuelto por las brumas del tiempo que pasó. I se le contempla erguida la cabeza, de pié sobre aquella roca batida por la tempestad, llevando en los piés las cadenas del esclavo, en la mano la lira del poeta i en la frente la guirnalda del héroe. Ese hombre, es el mulato Plácido o el poeta mártir!"

Su tipo, desde luego, es un tipo raro.—Su vida, de suyo, es una romántica leyenda. Nosotros hemos rastreado la huella luminosa de esa vida para hacer de Plácido el protagonista del romance que hoi ofrecemos al público, no sin pedirle nuestros perdones, i reclamar su induljencia.


EL POETA MÁRTIR.

I

Matanzas es la segunda ciudad comercial de Cuba; la digna rival de la Habana en riqueza i hermosura. Yucayo, es decir, ciudad indíjena, era el nombre primitivo de la que ahora se llama San Cárlos, Alcázar de Matanzas.

Aseguran algunos tradicionistas que el nombre de Matanzas se deriva del nombre de su poético rio Yumurí, que significa yo muero. Otros afirman que fué debido a un bautismo de sangre que legó ese nombre a la ciudad isleña, es decir, a una carnicería horrible que hicieron los españoles, despues de una obstinada persecucion, con ciertos indios prófugos, i a la represalia semejante que éstos hicieron pesar sobre sus perseguidores, asesinándolos traidoramente en sus propias canoas.

II

A la entrada de la anchurosa i abrigada bahía de Matanzas, bajo ese cielo puro i azul de los trópicos, en medio de esa atmósfera perfumada por una vejetacion secular, bañada por la blanca luz de la luna i vista al través de la arboleda que la rodea i cuya sombra tiembla sobre la faz movible i azul de las ondas del océano, se descubre la ciudad del mismo nombre.