—Bastára, Berta, que hubiera sido preparada por Ud.
—Gracias por la galanteria. ¿Le gustan las flores Arturo?
—Mucho Berta, yo habria querido ser jardinero en vez de comerciante:
—He colocado un ramillete de jazmines a la cabecera de su cama.
—Mil Gracias; es Ud. mui amable.
—¿I los versos le agradan?
—¡Oh! Berta lo indecible. Todas las noches tengo la costumbre de leer la poesias de Melendez i de Martinez de la Rosa.
—Siento no tener esos libros. Pero por ahora le he dejado sobre su velador "El paraiso perdido" de Milton. ¿Conoce Ud. esa obra?
—Sí, la leí en mi adolescencia.