—¿I si el caso llegara le seria indiferente?

—Indiferente, repuso Berta, indiferente... talvez nó Arturo; pero inútil sí.

—¿Inútil?

—Sí.

—¿I por qué? ¿no es libre su corazon?

—Jamás ha dejado de serlo.

—¿I entonces?

—Ni dejará de serlo nunca; porque no me gustaria verlo esclavo apesar de haber nacido en el país de la esclavitud.

—Todo vá al revés, querida prima; pues yo soi esclavo apesar de no haber nacido en el país de la esclavitud.