—¡Pero llegarás a querer a Arturo!
—No nace de las reflecciones el amor.
—Nó, Berta, es el único hombre que te conviene. Fíjate que si eres hermosa, ya tus padres se ven sin la fortuna de antes, i tu madre es solo la cómica de Canarias. ¿Tendrás por consiguiente partidos mas ventajosos que este? ¡Ah! piénsalo bien. No seas niña: mas tarde cuando ya no haya remedio, cuando Arturo se hubiere regresado a España, entonces conoceras recien tu error i el porvenir te dirá: ¡ya es tarde!......
—Padre, todo hombre que me ame de veras olvidará que mi madre era una mujer de bastidores.
—Te engañas Berta, habla por tí la inesperiencia. Aun las sociedades mas despreocupadas del mundo rinden su tributo a los antecedentes de familia.
—I que Arturo sea rico ¿que quiere decir papá? ¿voi yo a ligarme con su fortuna o con él?
La discucion se trabó cada vez mas calurosa. Raquel que entró en ese momento, terció tambien en ella sosteniendo enérjicamente la opinion de su esposo.
Berta enjugó algunas lágrimas silenciosas.
Las flores del café perfumaban su seno i su corazon. Al parecer todo era inútil para obligarla a ceder. ¿Vencerá la obediencia filial o el amor por su romántico poeta?