—Pero has hecho ya en la temporada pasada dos viajes a Trinidad, i ahora anuncias uno nuevo.

—Así es señora; pero este último será tambien por pocos dias.

—¿Pero qué llamas pocos?

—Quince o veinte dias, probablemente.

—¡Ah! Manfredo estoi segura que se aflijirá mucho por tu ausencia, por corta que sea, lo mismo que Berta. I yo mas que ellos, porque te diré la verdad, el recojimiento en que vives, la afliccion que te domina, las cartas que constantemente he sabido que recibes, todo, todo, me indica que talvez no vuelvas i que quieres dejarnos. Su semblante palidecia al decirlo.

—¡Ah! no, señora....

Sintióse en ese momento algo como los pasos de quien se aproximaba.

Raquel salió precipitadamente, diciendo:

—Es mejor, Gabriel, que no nos vean. Detúvose en la puerta, i viendo que no habia nadie, volvió a entrar. Gabriel no comprendió tan temerosa como estraña precaucion.