Creuhar se deu la front com la hi nomenan.
Cant XXXIII.—Malventurós, etc.
ó en fin aquella imprecación que, más ya que el ay de un corazón apenado, es el grito de un alma enloquecida por el sufrimiento:
Foch crem ma carn é lo fum per encens
Vaja als damnats per condigne perfum;
Mon esperit traspás de Lethe 'l flum
Perque de res d' aquest mon no pens.
Cant LXXIII.—Qual será aquell, etc.
Sin embargo, fuerza es convenir, y en esto se distingue nuestro poeta de los modernos eróticos escépticos, que esos arranques de desesperación son como los involuntarios gritos que hace exhalar al enfermo la vehemencia del dolor, y que se encuentran, como rumores perdidos, en la atmósfera de resignación en que procura anegarse, acordándose siempre que es cristiana su alma, enamorada de otra igualmente cristiana, y que el amor que la profesa ha de sobrevivir á su cuerpo y á los deleites, como á las tristezas de este mundo; idea que si no es bastante poderosa para impedir que salgan fuera sus quejas, por más que su voluntad así lo quiera, es por lo menos bastante dueño de él para mandar al corazón que se conforme al querer de Aquel que todo lo gobierna y ordena:
Clamar no 's deu qui mal cerca si 'l troba;