que en mi interior resuenan,
muy mal tus alaridos
selváticos concuerdan.
¿Como los hombres haces,
cuando en su mofa ciega,
sin comprenderlos, ladran
al Bien y a la Belleza?
¡Ah!, ya no viene a mitigar mis ansias
el bien ignoto que mi pecho anhela;
¿por qué tan pronto el manantial se agota,