Presta al Ángel vigor vuestra mirada,
aunque él en vano sondearla intente;
como al salir risueña de la nada,
aún vuestra obra, Señor, brilla esplendente.
Mefistófeles
Señor, pues aún a nosotros
te aproximas complaciente,
y lo que pasa allá abajo
con mil preguntas inquieres,
aquí, en medio de tus siervos,