¿Hasta cuándo será mi calabozo
este tugurio, madriguera indigna,
en donde hasta la pura luz del cielo
la pintada vidriera nubla y filtra?
Cíñeme en torno cúmulo de libros,
que el polvo ensucia y muerde la polilla;
papelotes y viejos pergaminos
suben al techo en apretadas pilas.
Cóncavos vidrios, botes y redomas,
extraños instrumentos hechos trizas