y a la Naturaleza el velo quita?
¿Un Dios yo mismo soy? Todo a mis ojos
aparece distinto: en esas líneas
vi a la Naturaleza productora,
que al alma está patente y sometida.
El Sabio dijo bien –hoy lo comprendo–: «Barrera
impenetrable no limita
el mundo del Espíritu: ¿está muerto
tu pobre corazón, tu alma rendida?
¡Álzate, pues, y tu terrena frente