la fuga? ¡Nada espero! Tras nosotros

vendrán. ¿Quieres que mísera mendigue

de puerta en puerta el pan; que errante y sola

vaya, cuando me acosan y persiguen

mis propios pensamientos, y que al cabo

me alcancen mis verdugos inflexibles?

Fausto

Contigo quedo, pues.

Margarita

¡No! ¡Corre, salva