Medir no puedo mi poder contigo:
mis tristes voces a venir te obligan;
pero no te aprisionan. A tu lado,
¡cuán grande y cuán pequeño me sentía!
Pero a la suerte incierta de la triste
humanidad arrójanme tus iras.
¿Quién marcará mi norte y mi sendero?
¿Seguiré los impulsos que me guían?
Nuestras protestas, nuestros mismos actos
no detienen la marcha de la vida.