La más sublime aspiración del alma

siempre grosera escoria impurifica,

y al conquistar los bienes de la tierra,

juzgamos ilusión, sueño y mentira

el bien mayor. Si generoso arranque

al noble corazón da fuego y vida,

vertiginoso el torbellino humano

ese sagrado afán seca y marchita.

La eternidad a su ambición no basta

cuando rompe a volar la fantasía,