y el corazon redobla su latido;
una lágrima ensancha el pecho ahogado,
surge, tiembla en el párpado encendido
y cae... ¡Al alma se la habeis robado!
ILUSION.
Columpiarse veíala en mis sueños
al blando soplo de la dulce brisa,
y llegaba su voz hasta mi oido