clara y distinta.

Veíala en las nubes de la tarde

dibujarse cual vaga fantasía,

aspiraba su aliento en los aromas

que el viento me traia.

Sentia su contacto léjos de ella,

y al sentirlo, mi sér se estremecia,

y cerraba los ojos para verla

más clara y más distinta.

Conversaba con ella, en inefable