¡SE VAN!
¡Se van! ¡Qué triste me quedo!
Apenas vencerme puedo,
que, oprimido el corazon,
infunde al alma afliccion
con los fantasmas del miedo.
¡Se van! A mi pobre nido
silencioso y escondido,
¡Se van! ¡Qué triste me quedo!
Apenas vencerme puedo,
que, oprimido el corazon,
infunde al alma afliccion
con los fantasmas del miedo.
¡Se van! A mi pobre nido
silencioso y escondido,