no podrá prestar amor
el dulce y tibio calor
Va á faltarle la armonía
de sus gritos de alegría,
de su voz, timbre de plata
que la inocencia retrata
y que inunda el alma mía.
¡Te has roto, dulce cadena!
¡Ay! En la noche serena
no podrá prestar amor
el dulce y tibio calor
Va á faltarle la armonía
de sus gritos de alegría,
de su voz, timbre de plata
que la inocencia retrata
y que inunda el alma mía.
¡Te has roto, dulce cadena!
¡Ay! En la noche serena