puede cortar de la existencia el hilo,

me rio de tu saña? ¿O que sintiendo

robusto el cuerpo, el ánimo tranquilo,

desprecio tu impotencia?

¿O que á grave dolencia

rendido, busco en tí el alivio ansiado?

Mas... ¡ah! Tal vez sospechas

que abatido, sin fé, desesperado,

sin calor en el alma, y ya deshechas

mis ilusiones de ventura y gloria,