Toca la tuya... ¿No es aquella?... ¿Abrasa,

y no es ya trasparente como aquella?...

Mas ¿qué importa si es bella?

¡Sigue escuchando, sigue!...

¿No recuerdas sus ojos apagados,

grandes, suaves, serenos...

—No me mires...—Los tuyos, entornados,

de brillo y pasion llenos,

son más hermosos... pero ya han perdido

la tranquila mirada que lucia