en la niña inocente que amé un dia.

¿Has dado ya al olvido

aquellos labios rojos y brillantes,

frescos y húmedos siempre,

como la rosa que mojó el rocío?...

¿Por qué tocas los tuyos, amor mio?

¿Están secos? ¿Qué importa?... ¿Queman tánto?...

No te aflijas por eso.

Es el calor de la pasion ardiente,

que les dá nuevo encanto...