¡Qué! ¿no recuerdas que me has dado un beso?

Mas deja que te cuente

cuánta locura me forjé de niño;

deja que haga volver á mi memoria

el delirio sin fin de aquel cariño.

Deja que te retrate

mis ensueños de gloria,

deja que su recuerdo me arrebate.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Mira: tanto llegué á quererla un dia,