tan loco y ciego estaba,

que donde quiera que su pié ponia,

su dulce huella con afan besaba.

Absorbía el aroma de su aliento;

sueño constante de mis sueños era;

su hermosa imágen en mi sér vivia,

y al sentir su contacto,

de temor y placer me estremecia.

Y guardo en mi memoria mil cantares

que yo la oía, ó que escuché con ella;