hasta de Dios la idea poderosa,

funde con ella el pensamiento mio.

¡Oh! ¿por qué ha de pasar así la vida?

¡Cuánto, amor mio, diera,

porque aquel tiempo y mi niñez volviera!

Yo imaginaba... ¡loco desvarío!

que acaso un tiempo fuera tan dichoso

que junto á mí la viera

unida en santo lazo, y me forjaba

verla en mi hogar, partiendo mi destino,