Niégame el sueño su apacible olvido,

y el solo pensamiento de mi mente,

el eco solo que mi oido siente,

es de tu dulce nombre eco querido.

Si al fin de la velada, ya rendido,

busco el descanso, mi cerebro ardiente

forja sueños de dicha sonriente,

y siempre va tu nombre á ellos unido.

Mas ¿cómo en él no pensaré despierto?

¿Cómo sin él soñar cuando dormito,