»noté... ¿podreis creerlo, padre mio?
»¡Noté que me envidiaban las mujeres!...
»Quizás mis muchos yerros han servido
ȇ Dios, para mostrarles de otra suerte
»lo espantoso del vicio en que he caido;
»y mis faltas quizás ha permitido
»para dar el ejemplo de mi muerte.»
Y así diciendo, la infeliz gemia
entre la duda y la esperanza ansiosa
al ver que nada el fraile le decia;