»Mas por cuidar del alma, he descuidado
»el cuerpo á mi custodia confiado,
»y devuelvo á la tierra sus despojos,
»por rudas penitencias macerado,
»blandas las carnes y los nervios flojos.
»Yo, del caudal de fuerzas en mí unidas
»para crecer al riego del trabajo,
»sin pensar que mi vida era cien vidas,
»que nada creó Dios que inútil sea,
»enamorado loco de una idea