»he dejado los gérmenes secarse
»sin cumplir su mision, comun á todo,
»de crecer, dar el fruto, y trasformarse...
»Justo será el castigo, aunque severo...
»¡Tu mandato, Señor, olvidé impío!
»¡En vano de mi afan el logro espero!
»Culpable soy... ¡Perdon! ¡Perdon, Dios mio!»
Y al elevar sus ojos á la altura,
una lágrima, mundo de amargura,
cae de sus ojos á sus labios yertos;