suspira, un nombre y un adios murmura,
y queda con los ojos entreabiertos.
III.
¡Qué cosa tan extraña es la conciencia!
Juana, la mujer loca
que, con dura y tenaz impenitencia,
vivió de la impureza en los horrores,
sus inmundos errores
como descargo de su culpa invoca...