á envenenar mis pensamientos viene,

y en mis labios detiene

Una oracion apenas comenzada.

Vuelvo entónces los ojos á la tierra

y de mí se apodera horrible espanto

al ver los séres que en su seno encierra.

Unos con rabia atroz, otros con llanto,

alzan al cielo punzador gemido,

y el de unos en el de otros confundido,

en concierto infernal, que crece y crece