que al grito del dolor mis labios sella.
¡Oh muerte! ¡Cuánto tardas! Yo te anhelo,
y te espero temblando de alegría.
No más dolor, más quejas ni más duelo.
¿Quién como yo? ¡La eternidad es mia!
que al grito del dolor mis labios sella.
¡Oh muerte! ¡Cuánto tardas! Yo te anhelo,
y te espero temblando de alegría.
No más dolor, más quejas ni más duelo.
¿Quién como yo? ¡La eternidad es mia!