«Ha muerto tu poder, pobre demente;

»ya no podrás crear; tu alma gastada

»sólo el instinto ó la avaricia siente:

»no te conmueve nada;

»ni la sonrisa de la vírgen bella,

»ni del amor la asoladora llama,

»ni el mar, ni el cielo, ni la fé, ni el mundo,

»nada deja en tí huella,

»y duermes con el sueño más profundo.»

Así hacías llegar hasta mi oido